La Cruz nos descubre el sentido del dolor y del sufrimiento
Cristo muere por amor. En su muerte no hay belleza: su cadáver es el de un hombre demacrado, hinchado, con ojos sesgados... un cuerpo sometido al más dramático dominio de la muerte. No es la cruz de cartón piedra que vemos en nuestros templos; no es una talla hermosa de uno de nuestros escultores. Es la aterradora visión de una boca que grita sed y angustia, de unos ojos hundidos y desesperados, de un espantoso dolor. La cruz es expresión de toda violencia, de toda ceguera, de toda injusticia, de toda maldad. Pero, al mismo tiempo, es la expresión de un hombre que muere por amor a la humanidad, es la expresión del amor gratuito hacia los hombres. El sufrimiento de Cristo en la cruz nos puede mostrar hasta donde llega el amor de Dios, hasta el extremo , nos dijo ayer el evangelio de San Juan. Hasta sufrir la muerte, y una muerte de cruz. En la cruz vemos el sufrimiento de un Dios que ama hasta la locura de la cruz. El profeta Isaías, en la primera lectura nos puede ayudar a entender...